martes, 13 de mayo de 2014

Malos tiempos para la lírica

María Irazusta tiene, a juzgar por la foto, bastante mejor aspecto que la mujer barbuda de Eurovisión -se pongan como se pongan los políticamente correctos-; pero en estos tiempos de frikis, ha caído en la tentación -ella dice que la culpa es de la editorial- de titular su libro "Las 101 cagadas del español" -se entiende del mal uso del idioma español-.


Hecha la publicidad del libro (¿o cagada?), me permito una leve crítica a la autora. Porque alguien que nos afea el maltrato de la lengua materna no puede luego ir haciendo declaraciones en las que la patea inmisericorde. Si las comillas no mienten, Irazusta ha reconocido que la palabrota le gustó porque "es una palabra contundente y expresiva y que no paramos de emplearla cada vez más". Contundente es la palabra; pero a la frase le sobra un que, o un la, pues aquí que hace las funciones de la. Es decir, debería haber dicho "y que no paramos de emplear cada vez más" o "y no paramos de emplearla cada vez más".

Lo anterior carecería de importancia si no fuera porque en el entrecomillado final, Irazusta asegura que "somos un país en el que nos gusta cierta acracia, saltarnos las pequeñas normas". Ciertamente, y ella lo hace, podría pensarse que adrede, si no fuera porque pretende darnos lecciones y se define como defensora del lenguaje. Más convincente sería si hubiese dicho "somos un país al que le gusta cierta acracia" o bien "a los de este país nos gusta cierta acracia".

Con todo, antes tomo café con María Irazusta -aunque me arriesgue a que delate mis incorrecciones lingüísticas-, que con la diva esa de la barba.  
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