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Melior finis quam principium

Se acabó . No tiene sentido seguir con este blog en la era de las redes sociales y de lo que vendrá. Desde ahora, trasladaré mis perpleji...

jueves, 16 de septiembre de 2010

Buenos tiempos para el latín

La corrección política, el eufemismo y la política-ficción están teniendo que recurrir al latín para dotarse de palabras y expresiones que enmascaren la realidad y la hagan más votable. Por ejemplo, el Gobierno de mi atribulado país lleva años huyendo de la palabra "guerra" al hablar de Afganistán. Es lógico, después de que el "¡no a la guerra!" les aupara al poder, hablando de Irak. Pero como eso de convertir la guerra en "misiones de paz" e ir en plan ONG acaba por volverse contra uno, porque los muertos, muertos son, pues hay que cambiar la percepción de la opinión pública; pero sin mentar la bicha.

Aquí es donde entra el latín. El Presidente del Gobierno, al fin, ha reconocido que nuestras tropas trabajan en un "escenario bélico", es decir, la suma de scenarium y bellicum; nada de mencionar la palabra "guerra", que viene del germánico werra, que suena nazi.

Bueno, aún no hemos tocado fondo, queda en la recámara acudir al griego.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Leer es peligroso

Vaya si lo es, y más a François-René de Chateaubriand (1768-1848). Se encuentra uno con cosas como esta: los franceses están instintivamente inclinados al poder; en absoluto aman la libertad y sólo la igualdad es su ídolo. Ahora bien: la igualdad y el despotismo mantienen vínculos secretos; y piensa en los españoles y en el Ministerio de Igualdad, y se teme lo peor.

También dice Chateaubriand: tengamos fe en la religión y en la libertad, las dos únicas cosas grandes; la gloria y el poder son deslumbrantes, pero no son grandes.

Tengamos fe, pues.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La baraja de los valores

No es un sueño, lo digo en serio, un Mago gigante y loco está barajando nuestra percepción de los valores como si fueran cartas, y en cualquier momento -antes, en cualquier caso, de que llegue el colapso medioambiental anunciado por el profeta Cameron en el templo del sumo pontífice Slim-, se abrirá ante nuestros ojos el gran truco que todo lo trastoca.

¿Que qué me pasa? Me pasa que el cinturón de seguridad está ganando en realidad a la leyenda del de castidad.

Veamos, el líder de la oposición de mi atribulado país se va de vacaciones y se despide de todos nosotros mediante un breve clip de vídeo grabado en un automóvil en marcha. ¿Problema? ¡No lleva puesto el cinturón de seguridad!

En Sevilla, juzgan a un policía multado por la Guardia Civil cuando perseguía a un ladrón. En lugar de ayudarle a detener al caco, los Civiles le detienen por conducir sin el cinturón de seguridad puesto. La abogada del policía se ha visto obligada a argumentar que el cinturón dificultaba el simultanear conducción persecutoria e intimidación armada.

Antes, a los mafiosos los encarcelaban por delitos fiscales; ahora, como no lleven puesto el cinturón de seguridad en el coche, la llevan clara.