jueves, 19 de febrero de 2015

Sofismas sobre el aborto

Carmen Montón, diputada socialista, tiene el mérito de haber dejado a los sofista griegos y al mismo Gran Hermano (el de Orwell) en meros aprendices, a cuenta de la birriosa "no reforma" de la "ley del aborto" que ha perpetrado -con nocturnidad y alevosía-, el cobarde, indecente y mentiroso gobierno del Partido Popular.

Pero vamos con Montón, que me caliento. Dice la diputada estar en contra de que una "mujer" de 16 a 18 años deba pedir a sus padres-tutores permiso para abortar.

Primero destaca que una una fémina de 16 años se la llame mujer para unas cosas y niña para otra, según convenga a los intereses de cada cual.

Y luego, que piense que la intervención de los padres aboque a las menores al "aborto clandestino inseguro", cuando la experiencia de los que trabajan a pie de calle con las jóvenes con embarazos de riesgo es que casi siempre ellas quieren seguir y son sus progenitores y el entorno los que presionan para que aborten.

Montón argumenta desde el pináculo de la ideología de género; pero no se mancha del barro de la terca realidad que fuerza a tantas jóvenes a la fornicación precoz y, como consecuencia, al aborto.
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