El español es fácil de aprender: se pronuncia como se escribe -y viceversa-, su estructura es sencilla -sujeto, verbo, predicado, complementos-, solo tiene cinco vocales, no hay declinaciones, distingue entre femenio y masculino -a pesar del incordio de los "ideólogos de género"-, etc.
PERO, hay un pero.
Los dobles, triples y enésimos sentidos de algunas frases, que tanto despistan a los extranjeros, y tanto les divierten cuando las descubren, sobre todo si aman los retos.
Tengo un amigo togolés que da clases de español coloquial en una universidad de Benín, y esta parte -las frases con doble sentido que utilizan la ironía, los juegos de palabras y la ambigüedad para sugerir un significado oculto (frecuentemente picaresco o humorístico) bajo una apariencia inocente-, es la que más gusta a sus alumnos.
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| Chiste enviado por Juan Antonio Arance |

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