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Melior finis quam principium

Se acabó . No tiene sentido seguir con este blog en la era de las redes sociales y de lo que vendrá. Desde ahora, trasladaré mis perpleji...

viernes, 9 de marzo de 2007

Suicidio asistido

Acabo de tener una larga conversación con una amiga a propósito del caso de Inmaculada, o Juana como parece que en realidad se llama, que "ha sacudido tantas conciencias" como dicen algunos cursis. Ella defiende la libertad de la persona para que la desconecten. Yo le he dicho que respeto su opinión, pero que hay que llamar a las cosas por su nombre. Cuando alguien dice que le desconecten una máquina que la mantiene viva teniendo la casi completa seguridad -los milagros existen, pero hay que pedirlos- de que morirá en cuanto la desconecten, está diciendo que quiere suicidarse, y está pidiendo que le ayuden a hacerlo. Ni es una mártir, ni es un símbolo, ni es una luchadora por la libertad de elegir. Es una suicida, y punto. Me ha preguntado esta amiga si yo le desconectaría. Le he dicho que no, porque matar es pecado.
Es lo mismo que lo de los etarras. Hace unos años, en una conversación que tuve con cuatro personas de mi edad en un pub de Bilbao (uno de ellos abiertamente abertzale, es decir, proetarra), les dije que los de ETA eran delincuentes comunes, asesinos, extorsionadores, ladrones, pero nunca luchadores por la libertad, soldados del pueblo vasco, ni nada por el estilo. A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Ya está bien de tonterías semánticas.