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Melior finis quam principium

Se acabó . No tiene sentido seguir con este blog en la era de las redes sociales y de lo que vendrá. Desde ahora, trasladaré mis perpleji...

lunes, 10 de noviembre de 2008

Con el dolor a cuestas

Josep Baselga, Jefe del servicio de oncología del Hospital Vall dHebrón de Barcelona, sabrá mucho de cánceres, no lo dudo; pero de dignidad anda cojo. Ha dicho: Se considera que el dolor dignifica. Yo creo que es inhumano, resta dignidad y te deja indefenso.

Hasta ahora, tenía entendido que la dignidad se tiene, toda, siempre, ni aumenta ni disminuye, por cuanto es inherente al ser personal. Por tanto, el dolor no dignifica, como tampoco resta dignidad, sino que, correctamente afrontado, manifiesta de modo sobresaliente la dignidad del que lo padece y del que lo socorre.

Hasta ahora, tenía entendido que el dolor es de lo más humano, no hay hombre o mujer que no lo sienta tantas veces a lo largo de la vida; y pensaba que en muchas ocasiones el dolor hacía más fuertes, mucho más fuertes a las personas y a las comunidades, mucho más que la vida muelle de la sociedad del bienestar, que tiende a crear neuróticos.

Ahora bien, si alguien tan sabio y tan acreditado como el doctor Baselga dice lo que dice

Pero no, me resulta tan repulsivo el discurso reduccionista y recortable de la dignidad, que sigo pensando lo mismo que solía.