martes, 13 de abril de 2010

Lech Kaczynski

Leyendo los diarios de estos días actividad que considero seriamente como purgante de mis pecados en esta vida, con vistas a llegar ligero a la otra-, uno tiene la sensación de que bastantes periodistas se han sentido aliviados por la muerte del presidente polaco Lech Kaczynski.

Entre los cargos presentados contra este dirigente ultracatólico y ultraconservador figura uno que me ha llamado la atención, teniendo en cuenta la que está cayendo: se opuso a que los homosexuales pudieran ser profesores en colegios.

Sea cierto o no, coronara o no su empeño con éxito, si tenemos en cuenta los datos científicos sobre abusos a menores, ocultos entre los cascotes del bombardeo mediático sobre el tema, que apuntan a la homosexualidad como principal culpable, me pregunto si no habría que cambiar la tipología del presunto delito del bueno de Lech, para contarlo entre sus más acertadas y previsoras intuiciones.

Pero claro, esto no se puede ni pensar. Yo no he dicho nada.

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