jueves, 24 de diciembre de 2009

No descansan nunca

Hay un momento impagable en la desternillante película francesa “La cena de los idiotas, en que el malvado burlón, admirado por la estolidez sin fisuras del idiota, se encara con él y le pregunta: ¿usted no descansa nunca?

Igual que el pobre idiota, nuestros políticos no descansan nunca, ni siquiera en vísperas de Navidad. Lo penúltimo, sin ánimo de ser exhaustivo, lo pone Urkullu (con perdón), capitoste del PNV (Partido Nacionalista Vasco), que acusa a la Iglesia católica de estar gobernada, en el Estado español, por jerarcas que quieren influir en la vida política.

Lo curioso es que está hablando del nombramiento de un obispo: ¿Quién quiere influir dónde?

Lo dicho, no descansan nunca.

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