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Melior finis quam principium

Se acabó . No tiene sentido seguir con este blog en la era de las redes sociales y de lo que vendrá. Desde ahora, trasladaré mis perpleji...

viernes, 18 de agosto de 2006

Patinaje sobre gel

Mi admiración por Bill Gates es enorme, por Microsoft, en primer lugar, y por su generosidad filantrópica, por otro. Pero era de temer que se metiera en lo que no sabe, y la cagara.

Los encuentros mundiales esos del SIDA son el caldo de cultivo de mesianismos inmanentes, gentes convencidas de su capacidad para reinstaurar el paraíso terrenal, que tan genialmente describiera Stefan Zweig al hablar de Chalier, "un sacerdote escapado y antiguo comerciante para el que la Revolución [francesa] significó otra vez el cristianismo auténtico y verdadero, entregándose a ella con amor desinteresado y supersticioso. La elevación de la Humanidad a un nivel de razón e igualdad significó, para este lector apasionado de Juan Jacobo Rousseau, la realización en la tierra del reino milenario. Su filantropía ardiente y fanática ve en la conflagración general la aurora de una Humanidad nueva y eterna".

Al matrimonio Gates metido a redentor le parece que la Iglesia debe cambiar y aceptar el preservativo, porque el protocolo ABC (abstinencia-fidelidad-condón) no es solución. ¿No le dice nada a Bill y Melinda que la comunidad científica haya -por fin-, llegado al acuerdo de que ABC es lo mejor?, ¿no significa nada que esto haya sido admitido públicamente por la ONU?, ¿ignoran que donde se ha puesto en práctica -Uganda, por ejemplo-) ha surtido los efectos de una vacuna?

No, claro, los filántropos no quieren ni oír hablar de dejar de fornicar, "goza y haz gozar" que diría el tontaina de Onfray. ¿Es tan difícil darse cuenta de que la abstinencia y la fidelidad es, además de lo mejor para no pillar el sida -ni otras enfermedades-, lo más adecuado a la dignidad humana? ¿Es tan difícil entender que la promiscuidad es la auténtica causa de la transmisión y extensión del sida?
Parece que sí, que a los ricos y poderosos, filantrópicos ardientes y fanáticos, les cuesta caer en la cuenta.

No entienden al Hombre; por eso no entienden a la Iglesia; por eso son -otra vez Zweig- "seres puros, idealistas y creyentes, que suelen causar con su fe más mal y derramar más sangre con su idealismo, que los más brutales políticos y los más feroces tiranos."

Y esto por no hablar de su visión empresarial de la lucha contra el sida, a base de geles y no sé que más. Sí, claro, ya veo a las empresas que se forran con los preservativos mejorando sus cuentas a base de vender geles vaginales. Claro, a ellos ABC les hace perder cuota de mercado, como a las farmacéuticas que fabrican los tratamientos retrovirales.