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Se acabó . No tiene sentido seguir con este blog en la era de las redes sociales y de lo que vendrá. Desde ahora, trasladaré mis perpleji...

jueves, 5 de noviembre de 2009

Sindicatos

Los sindicatos son como las viejas chimeneas de las grandes casas, un recuerdo de otros tiempos, un adorno perfectamente inútil. Pero ¿qué sería de una democracia sin sindicatos? Como un salón sin chimenea. Supongo que por eso los presupuestos del Estado subvencionan generosamente a los sindicatos, que no podrían existir con la sola cuota de sus afiliados: dinero del Estado, dinero de las empresas, para que unos cuantos trabajadores puedan dejar de trabajar y se dediquen a ser sindicalistas.

En España andamos en los cuatro millones de parados (4.000.000); pero de los sindicatos de clase, tan aguerridos según el estereotipo imperante, ni noticia. El único que se ha echado a la calle para protestar por la mala gestión de la crisis del Gobierno ha sido el partido de los burgueses

Uno puede suponer que, al menos, los sindicalistas están viviendo codo con codo las dificultades de los trabajadores a los que representan.

Pues no tanto. Por lo menos no Patxi San Juan, secretario de Innovación e Industria de la Comisión Ejecutiva Confederal máximo órgano de dirección- de la Unión General de Trabajadores, el sindicato de clase socialista, al que han pescado esta semana saliendo de cenar con unos amigos de El Bulli. Para los que no estén enterados, El Bulli es el mejor restorán del mundo, y el cubierto del que disfrutó San Juan cuesta 300 euros.

Uno tiene sus pequeños placeres, ha dicho el sindicalista. Pequeños no diría yo que son, aún sin contar a quién debe él el sueldo, a quiénes representa y la que está cayendo.

También a mí me gusta el buen yantar, que conste, y sé dónde hacerlo casi tan bien como en El Bulli y bastante más barato.