martes, 15 de febrero de 2011

Ceremonia de inanidad

Es de suponer que la diplomacia actúa calladamente, porque si nos atenemos a lo que flota en la superficie de la política internacional, el todo y la nada son lo mismo: nada. Repasemos el tono de las tomas de posición de ministra de exteriores, presidente y otros gobernantes patrios ante las revueltas del norte africano: "Apoyamos la realización de reformas"; "los cambios deben realizarse de forma pacífica"; y el primer premio: "constatamos que hay una situación de inestabilidad".


A la inanidad se suma la cursilería, con esos corazoncitos y esas flechitas que unieron ayer, San Valentín, esas revueltas con los conceptos sacrosantos de Libertad y Democracia. Si en Túnez han derribado al dictador y han alcanzado la libertad y la democracia, ¿qué hacen tantos miles de tunecinos huyendo en barca hacia Italia, gobernada por el pérfido Berlusconi?
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