
Nos vemos en la última semana de agosto. Descansad vosotros también, que lo tenéis merecido.
Perplejidad, del latín perplexistas,-atis, irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en una cosa
La ideología lo impregna todo, y la Ciencia no es una excepción –ni mucho menos-. Uno de los dogmas científicos y políticos de nuestro tiempo es el llamado “Cambio climático”, mal absoluto causado por el Hombre (preferiblemente por el Hombre del tercer mundo, claro).
Este dogma está tan asumido, que provoca reacciones subconscientes como la que he pillado hoy en un breve esquinado de la prensa local: un inofensivo estudio sobre el “impacto del cambio climático en Sierra Nevada y su influencia en los acuíferos de la Vega de Granada”, merece el siguiente titular: “30.000 euros para investigar CONTRA el cambio climático” (el destacado es mío).
“Contra”; la Ciencia investigando “contra”, ciencia e investigación dirigidos contra el enemigo, no en busca de la verdad.
Luego, la Política podrá embestir contra los que no comulguen con los dogmas, “con base científica”.
“Un toro mata a un mozo en el encierro de los Sanfermines”; “un elefante mata a una turista española en un safari en Zambia”.
¿Mata?
Los animales sólo matan para comer, y los toros y los elefantes son herbívoros, hasta donde yo sé –que no sé mucho de esto-. Bastante hacen los pobres toros y elefantes con defenderse de esos pesados humanos que van a darles la lata.
Para ver animales sin peligro serio de accidentes están los zoológicos.
Irresponsable la señora gaditana esa, irresponsable la clínica de fertilidad yankee de autos, e irresponsable –como mínimo-, nuestra estúpida sociedad.
La de Cádiz, Carmen Bousada, que con 67 años se sometió a un tratamiento de fertilidad, para lo que tuvo que mentir aduciendo que tenía 55, límite legal de edad –que ya me parece demasiado-. Esta señora, tan tonta ella, adujo que su madre había vivido 101 años, y que nada impedía que ella fuera a hacer lo mismo.
¿Nada?
Un cáncer, que tres años después se la ha llevado por delante…, y ha dejado huérfanos a sus dos gemelos.
Me da rabia que no aprendamos algo tan básico, tan universal y tan comprobado como que Dios perdona siempre, los hombres a veces; pero la naturaleza nunca.
“Tenemos la ventaja de que no nos pesan ni dioses, ni banderas ni religiones”.
La frase es de Eduardo Madina, secretario general del grupo parlamentario del partido socialista en el Congreso.
Me pregunto para qué es esa ventaja; ¿para hacer lo que se quiera sin ningún compromiso?, ¿para ir a ciegas sin ninguna referencia? ¿para chocar con la realidad sin amortiguadores?
Porque dioses, banderas, religiones, naturalezas…, es decir, realidades, están ahí, y son tercas.
Conforme a lo contemplado en el Artículo 239 de la Constitución de la República hondureña, 'Quien proponga la reforma' de este Artículo –que impide la reelección del Presidente-, 'cesa de inmediato en el desempeño de su cargo y queda inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda función pública".
Me entero de esto por casualidad, ni una referencia en el unánime coro internacional pro-Zelaya, que es lo mismo que pro- Chávez y todo ese izquierdismo “bolivariano”.
Si Zelaya ya no es Presidente, ¿no es golpismo pretender instalarlo como tal?
Todo un señor catedrático de la Universidad de Sevilla se despacha hoy en un artículo de prensa con el ya cansino e infantil tema de la presunta incompatibilidad entre ciencia y religión. Pero lo más llamativo, para mí, es que lo hace partiendo de una premisa falsa.
Dice: “Si un milagro es un suceso extraordinario y maravilloso para el que el común de los mortales no tiene explicación, tendremos que concluir que los milagros los realizan hoy la ciencia y la tecnología”.
Pero resulta que, aparte de que los milagros son, normalmente, hechos sencillos y cotidianos, más bien deberíamos definirlos como “sucesos para los que la ciencia y la tecnología no tienen explicación”.
Es una lástima, porque de haber caído en la cuenta del error en su premisa, podría haberse y habernos ahorrado toda la puerilidad de su argumentación.
De un artículo de hoy del gran Andrés Ollero:
“El colmo es proponer un consenso fraguado sólo entre quienes acrediten que lo que van a proponer no creen que sea verdad; vamos que no se lo creen ni ellos”.
Ahora es el mismísimo Presidente de mi atribulado país, a cuenta de la energía nuclear; pero sirve de ejemplo para cualquier otra cosa, la crisis, por ejemplo.
Las declaraciones se perpetraron en el programa de la Cuatro TV “Las Mañanas de 4”, conducido por Concha García Campoy (17-06-2009):
1. "En el mundo sólo hay 1 central nuclear en funcionamiento con más de 40 años y se va a cerrar dentro de 2. Es en el Reino Unido"
La realidad es, según Nuclenor, empresa propietaria de la central nuclear de Garoña:
En Estados Unidos hay actualmente una central nuclear que ha superado los 40 años (Oyster Creek) y tiene permiso de funcionamiento hasta los 60 años. Existen otras 8 centrales en Estados Unidos que tienen actualmente entre 38 y 39 años y han recibido autorización para operar hasta los 60 años. Otras 2 centrales nucleares suizas, que llevan operando más de 38 años, disponen de permiso de operación indefinido.
2.- "En el mundo sólo hay 6 centrales nucleares que tienen un escenario de prórroga para sobrepasar la edad de 40 años"
La realidad es:
En el mundo hay actualmente 58 centrales en operación con permiso para operar hasta los 60 años. Otras 19 centrales en Estados Unidos están a la espera de recibir la autorización para operar hasta los 60 años.
3.- "Sólo hay 1 central nuclear en construcción en el mundo"
La realidad es:
En el mundo hay actualmente 50 centrales en construcción y 51 en proyecto.
4.- "Cuando llegamos a una central con 4 décadas de funcionamiento, la norma ha sido que deje de funcionar, la excepción es la prórroga"
La realidad es:
En Estados Unidos, de las 104 centrales en funcionamiento, hay 54 que tienen autorización para operar hasta los 60 años y 19 más que están en proceso de
evaluación. Es decir, un 70% del parque nuclear de Estados Unidos está en el proceso de operación hasta los 60 años.
Uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios…, salvo en mi atribulado país.
La señora Vicepresidenta de mi atribulado país me ha llamado “retrógrado” –que retrocede, partidario de instituciones políticas o sociales propias de tiempos pasados- por oponerme a la nueva ley del aborto: me acusa de de creerme en posesión de la moral social.
Al margen de manifestar muy poco respeto por los que sostenemos opiniones diferentes a la suya, parece ser que la que está en posesión de la moral social es ella.
No me importaría nada esto, si no estuviéramos hablando de cientos de miles de asesinatos de inocentes e indefensos seres humanos.
¡Venga, sigamos progresando, progrégradas y progrégrados!
… y así nos va, comiendo a bocados del fruto del árbol de la vida tras haber dejado seco y para leña el del bien y del mal.
Vean, vean, un titular de hoy: “Una cínica (perdón, clínica) de fertilidad implanta por error en una mujer el último embrión de otra”.
Y el subtítulo: “La paciente embarazada decidió abortar al conocer lo sucedido”.
Pero nosotros a lo nuestro, con las conjunciones planetarias Obama-Zapatero y Kaká-CR7.
Que siga la fiesta.