martes, 20 de febrero de 2007

Marejadilla en los estrechos

El fracaso real -que no legal- de la reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía está desnudando a nuestra "clase política". Con la misma boca, el presidente Chaves dice por un lado que la gran victoria del (87%) es un éxito, y por el otro acusa a la oposición de la alta abstención (70%). La oposición acusa al gobierno autónomo de la abstención por haber impulsado una reforma que a nadie interesaba, reforma que, sin embargo, han apoyado haciendo campaña por el .

Es decir, más de lo mismo, juego de políticos, para repartir elogios o culpas.

Yo propongo la siguiente explicación: la culpa de la alta abstención es de los andaluces, que sencillamente no ven la necesidad de esta reforma y la consideran algo ajeno a sus intereses y como asunto en el que se entretienen sus representantes. La culpa del no tan elevado entre los presuntos votantes de la oposición (40%) es de esos presuntos votantes de la oposición, que no están de acuerdo con la reforma digan lo que digan sus representantes electos, porque son votantes sin más, no votantes de partido.

Convendría comenzar a tomar medidas concretas para frenar la partitocracia y restaurar la democracia. Podríamos empezar por exigir a los políticos que dejen de considerarse depositarios de nuestras almas y se sientan simples asalariados del pueblo soberano.