miércoles, 12 de mayo de 2010

Saber callar

Me siento orgulloso de la sanidad pública que tenemos, ha declarado su Majestad el Rey de España a la salida del Hospital Clínico de Barcelona (centro de titularidad pública), con el alta después de haber sido operado de un nódulo pulmonar.

Vale, yo también; tenemos el sistema mejor y más completo del mundo, seguramente; aunque pone de los nervios el descontrol, la desorganización y el despilfarro que padece. Seguramente no hay nada perfecto

Pero que lo diga él, su Majestad, ofende. Porque el Rey ha sido operado allí por los médicos que allí trabajan, porque no ha ido derivado por su médico de cabecera de la Seguridad Social, porque no ha tenido que hacer cola en las larguísimas listas de espera, porque ha tenido toda una planta del hospital para él y porque ha estado ingresado en una habitación de Barna Clinic, una división del Clínico que es de gestión privada.

En fin, me parece bien que se tengan con el Rey esas deferencias, me parece bien el sistema público de salud que tenemos (muy mejorable también); pero no que quieran tomarnos el pelo, Majestad.

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