lunes, 20 de octubre de 2014

Confusión municipal

Ya me dirán ustedes si no es para estar perplejo. El candidato socialista al ayuntamiento de mi ciudad de acogida ha declarado solemnemente sus prioridades para el caso de llegar a alcalde: crear empleo y luchar por la igualdad.

Me pregunto: ¿dónde queda la ciudad?

Porque parecía que la misión de un alcalde es la mejora de su ciudad. Para el empleo y la igualdad están -y sobran- ministerios y consejerías de los gobiernos centrales y autonómicos, con toda su pléyade de organismos, entes públicos, institutos y demás parafernalia.

El principio de subsidiariedad, que pone orden en las funciones de cada cual, respeta la libertad de todos, gana en eficacia y ahorra recursos, exige que las entidades superiores no sustituyan a las inferiores; pero también que las inferiores no se arroguen funciones que no les corresponden, olvidándose de las suyas propias.

Hay presuntos alcaldes que quieren ser pequeños primeros ministros.