sábado, 24 de junio de 2006

Abofetear al posadero

El Festival de Teatro de Almagro es uno de los más prestigiosos de España. La Iglesia, como en tantas otras ocasiones en que la cultura brilla, presta su patrimonio para celebrar en el interior de templos y monasterios actos diversos. Pero hete aquí que este año, la organización del Festival de Almagro tuvo la feliz idea de celebrar en el claustro de un monasterio de la localidad un recital de "Cantes Republicanos y de la Guerra Civil", a cargo de la cantaora, siempre complaciente con el poder cuando hay rosas por medio, Carmen Linares. Las letras de los cantes republicanos, digamos que a veces no eran muy respetuosas con las buenas costumbres, y además en el propio claustro hay enterrados varias decenas de monjes que sufrieron martirio a manos de tropas republicanas durante la Guerra Civil. El Obispado, con buen criterio, comentó que quizá el claustro del convento no era el lugar más adecuado para celebrar ese espectáculo; la organización del Festival se rasgó las vestiduras a la Caifás, y apeló a la libertad de expresión, atacando la actitud censuratoria de la Iglesia. Para mí, el tema está bastante claro: es como pedir posada y al entrar, abofetear al posadero en la cara.