lunes, 28 de enero de 2008

El silencio alemán

Se ha escrito mucho tratando de explicar, o al menos entender, cómo el pueblo alemán, culto, democrático e instruido, pudo primero sostener al régimen nazi y, luego, callar hasta el punto de "ignorar" el genocidio judío.

No conozco bien los mecanismos psicológicos que permiten estas muecas macabras de la Historia; pero el "silencio hasta la ignorancia" ante la barbarie, aun sin comprenderlo del todo, lo percibo, espeso y diabólico, a mi alrededor con el drama del aborto, mucho más cruel y despiadado que la "solución final"; por más sibilino.

¿Qué hay peor que el mal? El silencio ante el mal, hasta ignorarlo.

4 comentarios:

  1. "Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena".
    ¿Conocías esta frase de Ghandi?.
    Saludos desde Tarraco:
    Sunsi

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  2. No, no la conocía, y me viene muy bien, porque últimamente hay alguien acusándome de acudir sólo a los míos: supongo que Ghandi puede ser considerado, al menos, de unos y de otros...
    Saludos desde Elvira.

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  3. Yo tampoco entiendo cómo la gente supuestamente INformada, que entiende perfectamente la pirámide de Maslow, centra el fuego de la lucha política en la retención a cuenta del IRPF, como si le fuera la vida, cuando llevamos más de doce años exterminando inocentes con la inducción de unos gobiernos y la connivencia culpable de otros.

    A los que "blanden la legra" con mucha alegría yo siempre les pregunto dos cosas :

    1) Si ud. cree que no hay "nadie" en el útero, ya que "predica" la extirpación de ese "material orgánico" y debe soportar la carga de la prueba, ¿me quiere decir en qué momento se produce el cambio ontológico por el que pasa de no-ser a ser?

    2) ¿Si una madre criminal le diera a elegir "el momento", preferiría que lo hubieran matado cuando USTED era mórula, o cuando USTED era blastoncito, o cuando USTED era niño... o ahora que por lo menos ha podido disfrutar de unos años de vida, llenando bien el buche y pensando sólo un poco?

    Sinceramente no creo en la fuerza de mis argumentos cuando se ha producido como decía Ortega la "obliteración del alma", tampoco creo en los argumentos de autoridad, bien sean orientales, cristianos... siempre habrá una excusa: si no son demasiado cercanos, serán muy ajenos.

    Qué argumento de autoridad podemos aportar a quien mantiene un "non serviam" implícito pero no por ellos menos diabólico y recurrente.

    Los argumentos son sólo una hebra más a la que asirse cuando opera la fuerza taumatúrgica de la oración. Lo sé y procuro recordarlo, porque a veces se me olvida...

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  4. Tod cuenta, todo suma, "a Dios rogando y con el mazo dando".

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