domingo, 14 de octubre de 2007

De Legibus

O Sobre las Leyes. Esta formulación me ha salido durante la tertulia de después de comer, no hace ni una hora. Comentábamos un artículo de prensa y he recordado mis recientes lecturas sobre Cicerón, veamos:

Las leyes deben tener un fundamento objetivo que les da su valor; si ese fundamento es la Ley Natural, la verdad o la realidad de las cosas, dígase como se quiera, las leyes nos protegen de la arbitrariedad de los poderosos, los gobernantes, etc. Así lo han entendido nuestros antepasados, que se refugiaban en los fueros para defenderse del poder.

Pues bien, si el fundamento de la ley es ella misma, porque ha sido decretada por los representantes de una mayoría formal de los ciudadanos, como sucede en las democracias relativistas, las leyes dejan de ser una protección para las personas y se convierten en un instrumento más de los gobernantes.

La ley (y el poder) se vuelve tiránica.

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